viernes, 5 de abril de 2013

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Divina infancia

La infancia... Bella etapa, en la que pasamos por todo tipo de experiencias, mismas que nos llevan a aprender cosas que más adelante podremos aplicar con madurez... Digo, en el momento que la lleguemos a alcanzar...
Ah que bonito es! Las preocupaciones en realidad no eran gran cosa, había inocencia y mucha alegría, lo que obvio llevaba a caídas que nos dieron grandes lecciones, tan grandes que aún las recordamos.
Teníamos valor de intentar las cosas con confianza y entereza aunque no supiéramos que cóños estábamos haciendo.
Valor que hoy en día, a las generaciones "adultas" les hace falta.
En ese tiempo todo era mucho más ligero, desde la escuela hasta las obligaciones en casa... Cosas básicas nos daban inmensa felicidad, era lo máximo y hoy, no es así, ni con las generaciones adultas ni con los infantes, la mayoría se volvieron superficiales y materialistas... No están viviendo una buena etapa.
Un aspecto inmensamente malo, es que al convertirnos en adolescentes y adultos perdemos la esencia, esa que nos llevaba directamente a la felicidad.
Es la mejor etapa de todas, porque en ella descubrimos el mundo y todo lo que nos ofrece, cada pequeño descubrimiento de un niño es como un tesoro para el, alentemoslo para que siga explorando y así pueda saber cada vez más del mundo en el que esta viviendo...
A veces yo quisiera retroceder unos años para revivir los más hermosos momentos que he pasado, sin embargo y a falta de que pueda haber un retroceso real en el tiempo solo cierro los ojos y hago un viaje a través de mis recuerdos... Una excelente sensación, recomiendo que lo pongan en práctica...
La mayoría de los niños de hoy no sabe lo que es una infancia bien vivida, están desde temprana edad sumergidos en la tecnología y esto impide que se desarrollen y relacionen con su entorno...
Ah esa infancia, tan preciosa, a la que todos alguna vez anhelamos volver, con la intención de encontrarnos con los mejores recuerdos.
Cuando nada se nos complicaba, teníamos simplemente el valor de intentarlo.
Cuando las caídas eran distintas que nos podía doler pero como si nada nos levantábamos y borrón y cuenta nueva...
Todos debemos conservar nuestro niño interior, cuidemoslo, porque si lo perdemos también perderemos nuestro corazón...
Y así, moriríamos en vida...
Es por esto que yo, recuerdo con cariño y respeto mi infancia, y cuido a mi niña interior...
Divina infancia, sin duda la mejor etapa.

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